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Mostrando las entradas con la etiqueta Fútbol

Una épica que habla por sí misma

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Reflexión La relación entre el fútbol y las letras es, cuanto menos, irregular. La histórica división entre pueblo y academia, dejó al fútbol con el primero y a las letras con el segundo. Afortunadamente, unos pocos pero influyentes autores incorporaron el fútbol a sus textos, en lo que puede interpretarse como un acto de resarcimiento. Es que las que despierta un equipo en sus hinchas, son pasiones aparentemente demasiado bajas. No se acercan ni al amor, ni a la ira ni a los celos, aunque las contiene a todas. Por eso el canon literario le ha rehuido a este deporte (y a todos, en definitiva). Borges lo despreciaba porque le parecía de mal gusto alegrarse solo si el equipo propio gana, nunca vería salir a un hincha de la cancha luego de ver perder a su equipo y decir que estaba contento porque había sido un lindo partido. Borges probablemente dividiera el mundo entre los hechos estéticos y los que no lo son. Roberto Fontanarrosa, un anti-Borges si se puede decir así, apasionado del fú...

Desde el barro

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Reflexión Si hablo de un padre abandónico, consumidor de cocaína, violento con sus parejas, ¿en quién piensan? Bueno, yo les voy a decir en quién no piensan. No piensan en John Lennon. No piensan en Mick Jagger. Y ahí están, con la profunda convicción de que los Beatles son maravillosos, cantando Imagine durante la cuarentena para darse esperanza; llenando cinco River cuando vienen los Rolling Stones. De lo cual se deduce que la vara moral es, antes que nada, de clase. Esa vara moral ha caído con una fuerza descomunal sobre alguien que, cuando era chico, su madre fingía dolor de estómago para no comer y que tuvieran un poco más en el plato él y sus hermanos. Pero que, embarrado y todo, tocó la gloria con las manos o, mejor dicho, con los pies. Que aún desde las embriagantes alturas del éxito, eligió siempre ir por las causas (que parecían) perdidas: del poderoso Barcelona migró a un modesto Napoli vapuelado siempre por el norte; a dirigir Mandiyú entre mosquitos y un calor denso y pe...

Elogio de la épica (o por qué soy de Boca)

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Reflexión Con mi abuelo nunca charlé mucho de fútbol pero sí recuerdo que me hablaba maravillas de Marzolini. Mi viejo haría lo propio con el Toto Lorenzo, loando su paso por el club como jugador y como técnico. Me crié en una casa sin fanatismos pero sí con afición. Mi mamá, por su parte, se definió muy claramente: “Soy de Estudiantes pero no ejerzo”. Para mí, entonces, ser de Boca era natural. Salvo por un par de semanas a principios de los ’90, cuando Independiente estaba ganando todo y reafirmaba su mote de “Rey de copas” y el club de la ribera hacía una campaña muy floja, jamás dudé de mi pertenencia xeneize. Por aquel momento me puse un ultimátum: “Si Boca no gana el próximo partido, me hago de Independiente”. Y ganó. Desde entonces, sí, mi parcialidad estuvo definida y fue definitivamente inamovible. Porque eso es Boca, es la épica, es remontar las circunstancias más adversas, las imposibles incluso, es el fútbol simple y decididamente popular. Después vino la campaña con ...